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Guía

Cómo limpiar el mármol (y qué no usar nunca)

El mármol no es difícil de cuidar si sabes qué le sienta mal. La mayoría de los daños no vienen de la suciedad, sino de usar el producto equivocado. Esto es lo que recomendamos.

Limpieza diaria

Lo que nunca debes usar

Mancha o «quemado»: no es lo mismo

Conviene distinguir dos problemas distintos:

Cómo quitar las manchas más habituales

Aceite y grasa

Haz una pasta de bicarbonato y agua (consistencia de yogur espeso), cubre la mancha, tápala con film y déjala actuar 24 horas. La pasta va «chupando» el aceite. Retírala, aclara y repite si hace falta.

Vino, café, té (manchas orgánicas)

En mármoles claros funciona bien una cataplasma similar con agua oxigenada en lugar de agua. Pruébalo antes en una zona poco visible y no lo uses en piedras oscuras, porque puede aclararlas.

Óxido

Las manchas de óxido de macetas o latas son difíciles. Mejor consulta a un profesional antes de usar ningún producto «antióxido», porque muchos son ácidos.

Sellar el mármol: cuándo y cómo

El sellador (hidrofugante y oleofugante) cierra el poro y da tiempo a limpiar un derrame antes de que manche. No protege de los ácidos, pero ayuda muchísimo.

Prueba de la gota: echa unas gotas de agua en la encimera y espera 10 minutos. Si al secarlas la piedra se ha oscurecido, está absorbiendo: toca volver a sellar. En cocinas suele ser necesario cada 6–12 meses; en baños y paredes, mucho menos.

Marcas, rayas y pérdida de brillo

Con los años, el pulido se apaga en las zonas de más uso. Un profesional puede repulir y abrillantar el mármol in situ y dejarlo como nuevo, algo imposible con otros materiales. Es una de las grandes ventajas de la piedra natural.

Consejos para que dure como el primer día

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